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La hegemonía del presidente desmoviliza a las organizaciones populares David Fernández

David Fernández observa que hoy vivimos en una situación en que se ataca a todo el que piensa diferente al presidente y basta con que Andrés Manuel López Obrador incluya en la etiqueta de “conservador” a sus críticos de izquierda con demandas legítimas junto con empresarios de derecha, para que la posición quede anulada: “Porque el gobierno federal se puso por delante de las reivindicaciones sociales, y en el discurso al menos, están asumidas, según esto, techo, trabajo y tierra, y no es cierto, pues, es mentira. Es el disfraz ideológico. Pero la gente todavía está creyendo que eso es así. Y entonces no se moviliza ni se organiza.”

Ex rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, David Fernández ha sido también director del centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro, rector del ITESO y de la Universidad Iberoamericana Puebla. Es miembro, desde octubre de 2000, del International Council on Human Rights Policy, con sede en Ginebra, Suiza. Asimismo, David Fernández participó con la iglesia y con organizaciones populares en la reconstrucción después del sismo de 1985. Esto nos dijo en entrevista:

De cómo el movimiento urbano popular fue perdiendo cuadros desde los años ochenta

Cuando el sismo de 1985 en la ciudad de México causó una gran cantidad de muertos, heridos y damnificados, el hecho pasmó al gobierno de Miguel de la Madrid y eso abrió la posibilidad de que los movimientos populares enfrentaran la emergencia.

En retrospectiva, el rector de la Universidad Iberoamericana David Fernández analizó así la emergencia social de 85.

Los movimientos populares ya tenían una organización consolidada y experiencia en trabajo de base. Por eso pudieron organizarse con la sociedad volcada a la solidaridad para rescatar cuerpos o personas vivas, acopiar y distribuir víveres y, después, para la reconstrucción de la vivienda y del barrio.

Participante en ese proceso de organización y reconstrucción, David Fernández hace memoria y encuentra los nombres de la Unión de Vecinos de la Colonia Guerrero, el Movimiento Independiente de Pedregales, la Unión de Colonias Populares, y la Unión de Vecinos y Damnificados 19 de Septiembre. Los procesos de organización dieron origen a la Asamblea de Barrios.

En el origen del movimiento urbano popular estaba la confluencia del trabajo con pobladores de una izquierda que cambió de estrategia tras el fin de movimiento guerrillero y también el trabajo organizativo de las comunidades eclesiales de base, e incluso de la Arquidiócesis, que gestionó fondos de Cáritas para apoyar proyectos de reconstrucción.

A esa gesta siguieron 15 años de vigencia del movimiento urbano popular, así como le habían precedido una o dos décadas de organizaciones que habían luchado por permanecer en las viviendas de renta congelada y con otras demandas.

Comenzaron a perder poder y capacidad de organizar a las nuevas demandas populares, primero, con la llegada de Cuauhtémoc Cárdenas al  gobierno de la ciudad, lo cual dividió a las organizaciones y les quitó cuadros formados que pasaron al gobierno o al PRD, pero la puntilla fue el triunfo en el año 2000 de Vicente Fox, con quien el movimiento social ve expropiados muchos cuadros, es decir, personas formadas en la lucha y el trabajo en el movimiento popular.

Las comunidades eclesiales de base y su papel en la lucha popular

El germen de los movimientos en esos años, explicó David Fernández, eran las comunidades eclesiales de base. A partir de ellas, “en algunos lugares se generaron organizaciones urbano populares, en otros lugares organizaciones ciudadanas, como Alianza Cívica, en otros se generaron movimientos campesinos. El movimiento posterior ha sido: posteriormente, organizaciones sociales que se convierten en ONGs, excepto el caso de Xalapa, Ver., donde fue al revés, una pequeña ONG se transformó en movimientos campesinos, y de servicios municipales, o de estudiantes, pero empezó siendo un movimiento pequeñito”, expresa Fernández, quien vivió algunos años ahí.

Posteriormente, las comunidades eclesiales de base “fueron, desde fuera, muy atacadas por la Iglesia de Juan Pablo II, aquí, por los obispos mexicanos muy dóciles con esa directriz. Se acabó la generación de Don Sergio Méndez Arceo, Samuel Ruiz, Arturo Lona, incluso de Xalapa, Don Sergio Obeso, y se va esta generación, por un lado, los nuevos obispos golpean y desmantelan a las comunidades eclesiales de base y, por otro lado, la propia inercia del movimiento popular hace que se radicalicen, en buen sentido, yo no lo digo en mal sentido, sino que asuman mayores compromisos que los alejan de un clero o de un catolicismo muy conservador o adocenado, pues, muy comodino.”

La sociedad adoptó el lenguaje de derechos humanos

El primer grupo de derechos humanos – recuerda Fernández– es el de los dominicos, el Fray Francisco de Vitoria. “Pero ellos están mirando hacia Centroamérica, de hecho, luchan por los derechos humanos en el Salvador y Nicaragua, luego se el Centro Miguel Agustín Pro de Derechos Humanos (Centro Prodh), y me parece que se empieza a adoptar por el movimiento popular el lenguaje de los derechos humanos. Queríamos asumirlos desde el movimiento popular y entonces se generaliza, permea el lenguaje de los derechos humanos y se convierte en la nueva semántica propia de las reivindicaciones sociales y populares en general.”

Al momento crítico que viven los movimientos populares

La historia de las organizaciones sociales va tomando vaivenes, no es lineal, y las afecta mucho el entorno político y económico del país, expresó David Fernández. Y el momento actual es una situación grave para los movimientos populares.

Hoy, analiza el ex rector de la Ibero Puebla y la Ibero Ciudad de México, “el movimiento campesino está destruido. Sobrevivió el movimiento indígena, en torno al Congreso Nacional Indígena, muy disminuido y ahora a contrapelo del gobierno de Morena, pero el movimiento campesino no existe pues, habrá algunas cosas de los agricultores de granja grande en Chihuahua o Durango, pero fuera de eso, no.”

El camino y las posibilidades de las organizaciones

Al preguntarle por el momento presente y las posibilidades de los movimientos y organizaciones populares, el ex rector del ITESO reflexionó:

“Es algo abstracto lo que voy a decir: las luchas ahora después de la pandemia no van a estar en torno de estrategias racionales ni reivindicativas pensadas. Me parece que ahora que está amenazada la existencia, las reivindicaciones van a ser de sobrevivencia, van a ser existenciales los temas. Entonces, puede ser que se transite y se fortalezcan las reivindicaciones de carácter identitario, indígenas, movimiento LGBT, mujeres, etcétera, pero no urbano populares, no campesinas, no obreras y sindicales. Me parece que eso es lo que va a ocurrir pero es como una mera especulación.”

La ofensiva contra las organizaciones como el Concejo Regional Indígena y popular Xpujil (CRIPX), Indignación, promoción y defensa de los derechos humanos, y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA).

El sistema educativo jesuita se pronunció en favor de las organizaciones no gubernamentales que acompañan a las comunidades mayas en la Península de Yucatán y se oponen al megaproyecto llamado “tren maya”. Estas organizaciones fueron atacadas desde la presidencia por oponerse a sus proyectos prioritarios. Esto comentó el exrector del Centro Prodh.

“Hay una ofensiva de parte del gobierno federal, encabezado por el presidente, en contra de quienes critican sus políticas, las que sean, si son del tren porque son el tren o si son ecológicas porque son ecológicas, lo que sea. Si críticas, entonces viene la ofensiva, y hay una manipulación interesada y un falseamiento de los datos, para golpear políticamente a estas organizaciones. Porque es totalmente legítimo, legal, lo que hacen y lo han hecho durante muchísimos años. Nosotros sacamos, como universidades, un pronunciamiento al respecto. Está en la red: sistema universitario jesuita se pronuncia en apoyo a las organizaciones ONGS, o algo así.”

La censura la ejerce la “ciudadanía obediente” en la época de “post censura”

Al comentarle que los movimientos sociales, indígenas, de víctimas, son fuertemente atacados por asumir una postura crítica al gobierno federal, esto señaló David Fernández:

“Vivimos una etapa postcensura, porque ya no se necesita la censura del autoritario, del gobierno, sino la censura la hacen los ciudadanos. Basta que publiques una crítica que se salga un poco del mainstream para que todo mundo se te eche encima y entonces te censura la propia sociedad. Cualquier cosa que se salga, entre comillas, de “la norma”, es apabullantemente aplastada por las redes sociales. Entonces el gobierno ya no tiene que censurar. Basta con la ciudadanía obediente.”

“En mi último informe (se refiere a su último informe como rector de la Ibero Ciudad de México), la parte política fue decir, el que se hable de polarización, y que “conservadores”, “liberales”, es una maña del gobierno hoy: es falso. Porque hay múltiples contradicciones, porque tenemos agendas diversas, por lo que sea, pero, es una división ideologizada y mentirosa, para descalificar todos los que no pensamos como él y meternos en la misma canasta. Y no tenemos nada que ver: el EZLN , que es crítico del gobierno, con Claudio X González. No tienen absolutamente nada que ver uno con otro. Y los dos para Andrés Manuel son conservadores, y son fifís, o lo que sea.”

El horizonte es muy cerrado y no se aprecia con claridad la posibilidad de que las organizaciones se reconstruyan. La hegemonía del presidente desmoviliza a las organizaciones populares, opinó el entrevistado:

“Me parece que mientras tenga una legitimidad el gobierno actual que le permita corporativizar todo el país, anular las críticas, descalificar a los disidentes, no va a ser posible que reconstruyamos el movimiento social. Porque se puso por delante el gobierno federal de las reivindicaciones sociales, y en el discurso al menos, están asumidas, según esto, techo, trabajo y tierra, y no es cierto, pues, es mentira. Es el disfraz ideológico. Pero la gente todavía está creyendo que eso es así. Y entonces no se moviliza ni se organiza.”

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Javier Hernández Alpízar

Periodista, solidario con las causas justas

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