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Nuevo Orden, racismo inverso y la sociedad daltónica

Nuevo Orden, la película dirigida por Michel Franco, tiene un subtexto racista bastante evidente, pero vale la pena para analizar algunos aspectos de las nuevas modalidades del racismo en México (aunque bien valdría la pena preguntarse si son nuevas o solamente una prolongación de las más añejas).

Nuevo Orden: miedo dual

La película en sí misma es una reflexión interesante sobre la militarización, la división de clases y el terror de Estado justificado por la inestabilidad social. Obviamente todo es eclipsado por el primer tercio de la película, en la que las hordas de personas racializadas atacan a otras personas blancas, ejerciendo una violencia demencial y con el único propósito de tomar sus bienes, su dinero y de paso su dignidad; como una especie de catarsis de odio acumulado que bien podría interpretarse como la puesta en escena de la célebre frase “malditos nacos resentidos”.

Después de eso la película toma un oscuro giro para ubicarnos en una versión distópica de un país militarizado en la que las propias fuerzas del orden son las que al mismo tiempo cometen crímenes y los combaten: más o menos como lo que ya pasa pero con fotografía y musicalización acordes.

Así que existe un miedo dual expresado en la película: miedo a las masas racializadas que buscan justicia y miedo a la respuesta que pudiera venir de la mano de un Estado militarista y represor. La cuestión es que ambos temas parecen excluirse mutuamente (ya existe una política de terror de Estado contra la población racializada pero ésta no está justificada por ningún tipo de levantamiento social sino que sigue otras lógicas).

El racismo inverso y la sociedad daltónica

La película se hizo famosa más por las declaraciones estúpidas de Michel Franco de que el término “whitexican es profundamente racista” que por méritos propios. Sin embargo esta idea es común y expresada continuamente por blancos famosillos por su misoginia, racismo y clasismo: que existe el “racismo inverso” o algo por el estilo.

Esto del “racismo inverso” es completamente falso y parece hasta delirante, pero es uno de los mecanismos discursivos propios de las nuevas modalidades del racismo. “Racismo sin racistas” como diría Eduardo Bonilla-Silva: una sociedad que no distingue colores (daltónica), en donde todas las personas sin importar su color de piel tienen la oportunidad de triunfar y de salir adelante; una fantasía neo-liberal donde ya no hay historia ni ideologías, sólo posibilidades de éxito personal para quien sí trabaje, para quién sí le eche ganas, para quien sí puede porque quiere, donde el color de piel es un accidente que puede superarse siempre y cuando exista la voluntad personal de hacerlo: el colmo del individualismo mágico.

Y así es como amplios sectores blancos de la sociedad mexicana (y muchos mestizos), sostienen cosas como que no existe el racismo o que no es tan grave, minimizan la historia de saqueo y opresión y son incapaces de entender los factores estructurales que dan pie al mantenimiento del orden racial establecido.

Nuevo Orden, en suma, es un dispositivo para expresar una narrativa de negación del racismo que en realidad termina evidenciándolo.

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Tótua Nia

Eterna defensora de causas perdidas

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