Educación

Regreso a clases presenciales: ¿en qué condiciones?

Gobierno, empresarios y otros sectores reducidos presionan por la vuelta a clases presenciales en condiciones inseguras. ¿Qué necesitamos para un regreso seguro?

El 12 de marzo, Andrés Manuel López Obrador dijo que las clases presenciales se reanudarán antes de que finalice el actual ciclo escolar. Consideró que las clases a distancia “han ayudado mucho, pero no es lo mejor”, y arrogándose hablar por estudiantes, maestras y maestros, opinó que “quieren encontrarse de nuevo en las aulas”.

Sin embargo, las expresiones de la comunidad escolar -principalmente en redes sociales- contra un regreso inseguro a clases presenciales, ha llevado a la titular de la SEP, Delfina Gómez, a reiterar que la vuelta a las aulas será respetando la voluntad de los padres de enviar o no a sus hijos a la escuela.

Junto a ello, el gobierno trata de convencer con otros planteamientos, como la vacunación de las maestras y maestros, algo a todas luces insuficiente pues dejaría expuestos al contagio a las y los estudiantes y sus familias.

Se plantea también que el regreso será cuando haya semáforo verde, lo cual no necesariamente ocurra en todo el país antes de que termine el ciclo escolar, sobre todo tomando en cuenta que se prevé una tercera ola de contagios por la Semana Santa, por supuesto alentada por la “nueva normalidad”.

Además, considerando la dinámica que hemos visto durante la pandemia, tanto en México como en otros países, en cuanto a que las nuevas olas de contagios están directamente relacionadas con la reapertura de actividades una vez que se observa cierta disminución de casos, la condición del semáforo verde para reanudar clases presenciales es preocupante, pues hay que tomar en cuenta que significaría la reactivación de unos 40 millones de habitantes, por más escalonada que sea.

Delfina Gómez agrega que el regreso a clases presenciales ya es una cuestión de salud mental, y por lo tanto necesario. ¿Puede creerse que la secretaria no esté tomando en cuenta las posibilidades de una tercera ola, que además de sus consecuencias físicas repercutiría un tanto más en la salud mental de la población?

Quien sí toma en cuenta la posibilidad de una tercera ola y lo reconoce abiertamente es Hugo López-Gatell. No obstante, el funcionario también se ha sumado a justificar el retorno a las aulas, aunque mostrando más claramente lo que está detrás al explicar, en su informe vespertino del 18 de marzo, que esta “necesidad” responde a que “la mitad de la población mexicana vive al día”, apelando por ejemplo a la persona que vende elotes afuera de la escuela o a la papelería de la esquina. Es decir, lo que prima en el subsecretario de Salud no es un criterio sanitario, sino económico.

Si tanto le preocupara al gobierno la población que vive al día, desde el inicio de la pandemia hubiera destinado recursos suficientes para garantizar subsidios que le permitieran a estos sectores resguardarse en casa. He ahí lo que tendría que hacerse pero, lejos de eso, se les ha dejado a su suerte, en la disyuntiva perversa entre exponerse para llevar un ingreso a sus hogares, o quedarse en casa y no tener ni para comer. Y ahora, hipócritamente, se aparenta que les preocupa su situación para justificar el regreso a las escuelas.

Pero la apuesta es arriesgada y las autoridades de las secretarías de Educación y Salud lo saben, por lo que en su reunión de este miércoles, López-Gatell planteó que, ante el riesgo de una tercera ola de Covid-19, se reconsidera la velocidad de apertura de las escuelas en el país, aunque sin quitar el dedo de Campeche, en donde se prepara el programa piloto para el regreso a clases presenciales.

Por lo pronto, en dicha reunión entre autoridades de la SEP y la Ssa, se acordó prácticamente lo mismo que se venía planteando, es decir, que el regreso a las aulas se llevará adelante cuando: el personal educativo esté vacunado, la entidad federativa se encuentre en semáforo verde y se haya decidido así entre madres, padres de familia y autoridades estatales, ante lo cual cabe preguntarse, ¿y la opinión del magisterio?

Casi en los mismos términos, estas tres condiciones ya habían sido avaladas por la burocracia charra del SNTE.

Volviendo a los dichos del presidente, si realmente fuera prioridad para el gobierno dar “lo mejor” para la comunidad escolar, en primer lugar, no se pondría en riesgo su salud al empujar un regreso prematuro, pero además ya se habría garantizado, desde el Estado, internet gratuito y equipos de cómputo para la educación a distancia.

No obstante, para el regreso a las escuelas se tiene contemplado un esquema escalonado, semipresencial y mixto (presencial y a distancia), mientras que sigue sin resolverse la falta de acceso a internet y computadoras para millones, además de que dicho esquema significa más que duplicar la carga laboral para las y los docentes.

Los empresarios de la educación

Mención aparte merecen quienes ven en la educación un negocio, como los representantes empresariales agrupados en Mexicanos Primero, cuyo presidente ejecutivo, David Calderón, con críticas y recomendaciones a la SEP, presiona por un regreso a clases presenciales “seguro”, aunque sin contemplar ni siquiera la vacunación de la población estudiantil.

Esto aunado a las exigencias que han hecho dueños y directivos de escuelas privadas para volver, lo que resulta una demanda grotesca porque pone en riesgo a millones de familias. ¿Cómo es posible que se ponga por encima el lucro con la educación en lugar de la salud de los estudiantes y toda la comunidad escolar?

Las escuelas privadas han descargado su crisis económica en los hombros de las y los trabajadores, maestras y maestros con reducción de salario y despidos, sin siquiera tener el derecho de contar con servicio médico. Por eso planteamos que toda escuela privada que realice despidos, reduzca salario o cierre, sea incorporada inmediatamente al sistema educativo público. Además, exigimos que el SNTE incorpore al personal como sus agremiados, al mismo tiempo que planteamos la necesidad de desarrollar la lucha por la democratización del mismo.

Por otro lado, tenemos al movimiento de padres de familia que se ha identificado con el hashtag #AbreMiEscuela, que se manifestó el 22 de marzo -mostrando en realidad poca fuerza- en varias ciudades como Mérida, León, San Luis Potosí, Durango, Morelia, Michoacán, Cancún, Ciudad de México, Monterrey, Chihuahua y Querétaro, donde pidieron que se abran las escuelas de manera segura, gradual y voluntaria para mitigar los daños psicológicos, emocionales, sociales y educativos.

Pese a esta solicitud sabemos de forma consciente que el regreso a clases presenciales no puede ser tan prematuro, ya que ni siquiera se ha iniciado con la vacunación a todo el magisterio y ni siquiera se está tomando en cuenta al resto de la comunidad escolar. Además de que cada día que pasa nos enteramos que enferman más estudiantes.

Las cifras del Covid en niñas, niños y adolescentes

A un año de anunciarse el confinamiento y el cierre de escuelas, tenemos que entre el 12 de abril del año pasado y el 14 de marzo de 2021 se registraron 48 mil 380 casos de niños y adolescentes afectados por el coronavirus, lo que representa 144 por día, un promedio de seis por hora, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud.

La gran mayoría de los contagios de coronavirus se registró entre los menores de 12 a 17 años, con 27 mil 563 casos, 57% del total. Los niños de cero a cinco años acumulan nueve mil 313 contagios, 19% del total.

El 13 de abril de 2020, México registró la primera muerte de un menor de edad a causa del coronavirus. La pandemia ha cobrado otras 518 víctimas entre este grupo poblacional, señalan los datos de Salud desglosados por el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes.

De las 518 defunciones, 286 corresponden a niños. Además, tan sólo cinco estados concentran 213 muertes de menores, lo que representa 41% de los decesos totales: Estado de México, Baja California, Ciudad de México, Nuevo León y Puebla.

A pesar de estas cifras tan devastadoras el gobierno se empeña en apresurar la vuelta a clases, siendo ésta una política irresponsable que pone en riesgo la salud y la vida de niñas, niños y adolescentes.

Si bien es cierto que estos contagios se deben a que los menores han sido expuestos al letal virus, esto es porque sus madres, padres, abuelos, abuelas, hermanos o hermanas han tenido que salir a trabajar y una vez que entra el virus a sus casas es casi inevitable que alguien más de la familia se enferme. ¿Qué pasará con los estudiantes que se contagien por asistir a clases?, ¿cómo regresar a clases si aún no se cumple con el esquema de vacunación?, ¿existen condiciones para volver a clases presenciales?

Por un regreso seguro a clases presenciales

Frente a la política irresponsable del gobierno y las presiones empresariales, desde la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase consideramos necesario que las y los trabajadores de la educación exijamos medidas como la vacunación de toda la población para el regreso a clases presenciales, la construcción de escuelas para acabar con el hacinamiento y las carencias en infraestructura, la reapertura de turnos vespertinos, secundarias para trabajadores y centros de atención múltiple, médicos escolares en todos los planteles e insumos gratuitos de seguridad sanitaria garantizados por el Estado.

Al mismo tiempo, es necesario poner en pie comisiones de seguridad e higiene conformadas por integrantes de la comunidad escolar, sin la intromisión de las autoridades y con carácter resolutivo.

También, frente a las profundas desigualdades en el acceso a la educación y los gastos que implica la educación a distancia, es necesario luchar por internet gratuito y equipos de cómputo para todas y todos.

Estas y otras demandas, por supuesto, van ligadas a la lucha por un aumento sustancial al presupuesto para salud y educación, que puede provenir, por ejemplo, de impuestos a las grandes fortunas, el no pago de la deuda externa y el fobaproa, y el redireccionamiento de los recursos que hoy se destinan a los megaproyectos, a continuar la militarización del país y a la Guardia Nacional, hoy utilizada nuevamente para perseguir migrantes.

Para hacer valer nuestra fuerza e imponer nuestras demandas, es fundamental organizarnos en asambleas por escuela, desde donde podamos avanzar en la coordinación y la unidad de nuestras filas, así como en la unidad con madres y padres de familia, para la movilización en las calles.

Además, la presión para el regreso a clases presenciales es parte de un ataque generalizado contra la educación pública, expresado por múltiples vías, como la imposición de las UMA, despidos y falta de pagos, lo que está dando lugar a fenómenos de lucha en distintos niveles y sectores, como las y los docentes de asignatura junto a estudiantes en la UNAM, lo que abre la posibilidad de confluir en la movilización y en espacios de organización comunes para discutir un plan de lucha unificado.

Maestro Arturo Méndez – Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Maestra Eduviges Piege – Agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase

Comenta con tu cuenta de facebook

Proyecto Ambulante

Colextivo de Medios Libres. Construyendo y Compartiendo Contrainformación

Deja un comentario

Artículos relacionados

Back to top button
A %d blogueros les gusta esto: